LOS DESPOJOS DE LA VICTORIA
Tras el fragor del acero y los horrores indescriptibles desenterrados en la Bóveda de la Calavera, los héroes retornaron a la seguridad sepulcral de las Madrigueras Muertas bajo El Gris. El aire viciado del osario, antaño refugio de la desesperación, se sentía ahora como un bálsamo frente a la atmósfera de opresión que asfixiaba a Korvosa. Allí, bajo la mirada vigilante de la Suma Sacerdotisa Keppira d’Bear, los protagonistas sanaron sus heridas físicas, aunque las cicatrices mentales de lo visto bajo el Edificio Largoacre tardarían mucho más en cerrar.
Reunidos en la mesa de mapas con el Consejo Rebelde (Cressida Kroft, Neolandus Kalepopolis, Amin Jalento y un sombrío Vencarlo Orisini), los personajes desgranaron los resultados de la operación. Lo hallado en la Maternidad de las Doncellas pintaba un cuadro de depravación que superaba sus peores temores. Los documentos recuperados y los testimonios de las pocas rescatadas revelaron un proceso sistemático de deshumanización: un condicionamiento mágico y psicológico diseñado para aniquilar la voluntad.
Lo más estremecedor fue la revelación de la fijación enfermiza de la Reina Ileosa. Cada Doncella Gris no es solo una soldado; es un intento de recrear, a través de cicatrices rituales y tormento, a Sabina Merrin. Esta obsesión, plasmada en los rostros desfigurados por la Madre de las Espinas, caló hondo en el ánimo de Vencarlo, que terminó por abandonar la sala. Cressida, con voz baja, explicó al grupo que el tema tocaba una fibra sensible en el maestro de esgrima debido a su tormentosa historia pasada con Sabina, su antigua alumna y ahora general de la tiranía.
El rescate de los aliados se cobró también un alto precio emocional. Ishani Dhatri, el clérigo de Abadar que tanto había ayudado a la ciudad, emergió de las celdas como una sombra de sí mismo. El horror de su cautiverio fue doble: su propia hermana, Vavana Dhatri no solo había ascendido como oficial de las Doncellas Grises, sino que había secuestrado a Ishani para que su tortura personal formase parte de su adiestramiento, y la prueba definitiva de su lealtad.
Por su parte, el comandante Marcus Endrin se encontraba en un estado de deterioro aún más crítico; su mente, quebrada por la magia de debilitamiento mental, tardaría mucho en recuperar la lucidez necesaria para liderar de nuevo los restos de la Compañía Sable.
En cuanto a la prisionera de los Mantis Roja, la comandante Cinabrio, permanecía en un estado catatónico tras su derrota, retenida bajo las más estrictas medidas de seguridad que los rebeldes podían desplegar. El Consejo confiaba en que, una vez despertara de su estupor, sus secretos podrían ser la llave para desmantelar la red de asesinos en la ciudad.
La presencia de una poderosa erinia (la alcaidesa Tisharue) entre las filas de las Doncellas Grises dio al Consejo mucho que pensar sobre la profundidad de los lazos infernales de Ileosa. Las anotaciones cifradas de la diablesa, protegidas con magias mortales, prometían revelaciones cruciales. Sin embargo, la fortuna fue esquiva: mientras Humbra intentaba retirar las protecciones mágicas de una carta recuperada, una deflagración infernal consumió el documento en un instante, dejando solo cenizas y un rastro de azufre.
A pesar de la pérdida, lo recabado servía para confirmar una verdad amarga. Ileosa no estaba simplemente reclutando soldados; estaba forjando un ejército implacablemente fiel, cuyas filas no podían ser "desencantadas", pues cada recluta estaba vinculada a ella mediante el trauma y la sangre. Sus pactos con criaturas como la Madre de las Espinas (la entidad que mantenía en agonía constante al psychopomp Andreas, mentor de Rhorcyn) y el apoyo velado del Imperio Chelaxiano sugerían una campaña de dominación total.
La reina había sufrido un golpe en la Bóveda, pero sus recursos eran inmensos y su recuperación, inevitable bajo el poder de la corona que portaba. El Consejo Rebelde fue unánime: no había tiempo que perder en Korvosa. Era urgente volver a las Llanuras Cenicientas para continuar la misión con los shoanti. Debían encontrar el conocimiento o el arma capaz de enfrentarse a los Colmillos de Media Noche, antes de que la esencia de Kazavon terminara por consumir lo que quedaba de la ciudad. El destino de Korvosa, una vez más, aguardaba entre el polvo y la sangre de los yermos shoanti.
EL DIARIO DE CICATRICES DE THISSARUE
Cuaderno de cuero negro con cierre de hierro. Las páginas están manchadas con salpicaduras marrones (¿sangre seca?) y la escritura es meticulosa, casi mecánica. Algunos pasajes están en Infernal, otros en élfico, otros en común. Huele vagamente a azufre y metal oxidado.
Llegada
He asumido mi posición como Alcaide de la Bóveda. El geas de mortalidad es... incómodo. Restrictivo. Pero necesario. La Reina Ileosa ha sido clara: debo parecer élfica, debo parecer mortal, debo parecer una de ellos.
Ocho años. El contrato estipula ocho años de servicio en forma sellada. Ocho años midiendo almas, forjando lealtades, construyendo cimientos para el orden que vendrá.
Los mortales no comprenden el tiempo como nosotros. Lo que para ellos es una fracción de vida. Para mí, será un parpadeo de limitación. Lan limitado como frustrante.
Pero el trabajo es intrigante. Observar cómo el dolor refina, cómo la disciplina transforma, cómo el sufrimiento... purifica.
Comenzamos.
Primeras Observaciones
Sargento Blackwood: Eficiente. Brutal cuando es necesario, pero sin creatividad. Ve el castigo como herramienta, no como arte. Útil, pero carente de visión. Su lealtad es a su salario, no al orden en sí. Limitado.
Cabo Rach: Sádica sin propósito. Disfruta el dolor por el dolor mismo. Esto no es forja, es simple crueldad. Los sádicos son herramientas desafiladas: útiles para trabajos toscos, pero nunca para la obra fina. No durará.
Las reclutas llegan dentro de una semana. Veintiocho mujeres de los barrios bajos. Hambrientas, desesperadas, rotas. Material perfecto.
La Madre de las Espinas
Hoy conocí a mi... colega. Una pakalchi sahkil renegada que se hace llamar la Madre de las Espinas. Zanizaria la reclutó personalmente para mí, sabiendo que necesitaría alguien especializado en el aspecto más delicado del proceso.
La criatura es... eficiente. Sus zarcillos espinosos son instrumentos perfectos para grabar las cicatrices rituales en los rostros de las reclutas. Cada marca es una atadura, cada lágrima vertida durante el proceso es un sello de lealtad.
Me observa con curiosidad mal disimulada. Sospecho que se pregunta si yo también soy prisionera. En cierto modo, lo soy.
Pero a diferencia de ella, yo elegí mi prisión.
Primera Graduación
Diecisiete de las veintiocho sobrevivieron el procesamiento completo. Cifra aceptable. Las once que fallaron eran demasiado débiles, demasiado atadas a sus identidades previas, demasiado... humanas.
Las diecisiete restantes son diferentes. En sus ojos veo algo nuevo: vacío pulido. Han dejado ir el caos de sus vidas previas. Ahora solo existe el deber, la orden, la estructura.
Sermignatto quedará complacido con el informe.
Nota personal: Una de las graduadas, Muestra 7, mostró desarrollo interesante. Al preguntarle si extrañaba su vida previa, respondió: "¿Qué vida? Aquello era supervivencia. Esto es propósito."
Exacto. Un éxito notable
He decidido conservarla a mi lado. Koirdatra es ambiciosa. Peligrosamente ambiciosa. Aparentemente sumisa. Pero me observa cuando cree que no miro. Busca debilidades, oportunidades para ascender. La ambición sin disciplina es caos. Debo vigilarla. Podría ser un problema. O mi mejor creación.
Veremos.
Anomalía: Muestra 0
La Muestra 0 presenta alarmantes desviaciones de nuestro programa de condicionamiento avanzado. Encaja en los esquemas las fases iniciales sin problemas, pero dentro de los parámetros de la Fase 3 (eliminación de empatía residual) muestra inesperada reticencia.
Primera señal: se negó a ejecutar a prisionero que expresó arrepentimiento. Cuando inquirí al respecto, dijo: "Porque todavía es humano."
Concepto curioso. ¿Qué importa su humanidad? Los humanos son mortales, efímeros, caóticos. El orden trasciende la humanidad.
Incrementaré observación. Esto podría ser simple debilidad temporal... o algo más preocupante.
Cabo Rach, Eliminada
La Cabo Rach fue hallado muerto en su celda. "Suicidio", según el informe oficial. Conveniente.
Sé que fue Koirdatra. Las marcas en su cuello son coherentes con su estilo de estrangulamiento. Está consolidando poder, eliminando rivales potenciales.
No intervendré. Su ambición la hace predecible. Los predecibles son controlables.
Además, Rach era un desperdicio. Su sadismo sin propósito contaminaba el proceso. Koirdatra le hizo un favor al programa.
El Médico
El Doctor Davaulus nos visitó hoy. Nominalmente para inspeccionar condiciones sanitarias. Realmente para observar nuestros "métodos de rehabilitación".
Hombre fascinante. Frío, metódico, totalmente desprovisto de escrúpulos morales. Ve a los prisioneros como especímenes experimentales.
Compartimos... filosofía similar sobre la utilidad del sufrimiento. Aunque sus fines son científicos, no espirituales.
Me preguntó si alguna de las Doncellas estaría disponible para "trabajos especiales" fuera de la Bóveda. Le dije que informaría a la Reina.
Podría ser aliado útil. O rival peligroso. El tiempo lo dirá.
Zenobia Zenderholm, Jueza de la Horca
Hoy conocí a la nueva Jueza designada por Ileosa para dar respaldo a nuestros esfuerzos. Zenobia Zenderholm.
Excepto que "Zenobia" murió hace tres semanas. Lo que camina por Longacre firmando sentencias de muerte es una penanggalen habitando su cadáver como disfraz perfecto.
La abominación me saludó con sonrisa demasiado amplia: "Un placer trabajar con usted, Comandante. Creo que nos entenderemos... perfectamente."
De noche, su cabeza y vísceras se separan para cazar. Ha creado dos manananggals como siervas—antiguas Doncellas que murieron en el procesamiento y fueron resucitadas como no-muertas.
Sermignatto la envió sin consultarme. Mensaje claro: el proyecto escala. Ya no se trata solo de forjar lealtades. Ahora reclutamos monstruos.
El maladaemon que custodia su sepulcro me observó con hambre cuando pasé cerca. Lo ignoré.
Los daemons huelen el miedo. No le daré ese placer.
Reflexión sobre la Koirdatra
Koirdatra me preguntó hoy cómo "mantengo la disciplina sin debilidad". Pregunta extraña. ¿Disciplina como debilidad? ¿O preguntaba si yo tengo debilidades?
Le respondí: "La disciplina no es ausencia de sentimiento. Es la capacidad de permitir que el sentimiento no dicte la acción."
Pareció satisfecha con la respuesta. Pero sospecho que no comprendió realmente.
Los mortales confunden frialdad con fuerza. No entienden que la verdadera fuerza es elegir el orden incluso cuando el caos sería más placentero.
Koirdatra nunca será más que una ejecutora competente. Carece de la filosofía necesaria para la verdadera forja.
Segunda Anomalía: Muestra 0
Una recluta nueva preguntó hoy: "¿Por qué hacemos esto? ¿Por qué somos Doncellas Grises?"
Antes de que pudiera responder con la doctrina estándar, la Muestra 0 intervino: "Porque alguien debe mantener el orden."
Las palabras eran correctas. El tono era correcto. Pero algo en sus ojos estaba... vacío. No el vacío pulido de la obediencia perfeccionada. Un vacío hueco. Como si recitara algo en lo que ya no cree.
Esto es preocupante. Informaré a Sermignatto en el próximo ciclo.
La Sargento Blackwood, Ajusticiada
Blackwood fue descubierta aceptando sobornos de familias de prisioneros. Ejecución sumaria. Koirdatra se ofreció voluntaria para la tarea.
Demasiado voluntaria.
Sospecho que Blackwood no era corrupta. Sospecho que Koirdatra plantó evidencia. Pero no tengo pruebas, y francamente, no importa.
Blackwood era limitada. Su eliminación abre espacio para personal más... dedicado.
Nota al margen en Infernal: "Los mortales se devoran entre sí con tanta eficiencia. A veces me pregunto si los diablos aprendimos de ellos, y no al revés."
Comienza un nuevo orden
Todo cambió anoche. Golpe de estado. Ileosa ahora reina absoluta. El Senescal Neolandus desaparecido.
La ejecución del plan ha sido magistral, y la participación del sujeto 0 en su ejecución disipa muchas de mis dudas a respecto. Pese a todo, se condujo admirablemente dentro de las expectativas de Ileosa.
La Reina juega bien. Debo admitirlo. Quizás he subestimado las cadenas sentimentaloides con las que controla a su mascota.
Koirdatra, Ascendida
Koirdatra ha sido ascendida tras una serie de "afortunadas coincidencias" que eliminaron a sus superiores. Es ahora segunda al mando, solo por debajo de mí.
Me observa con mayor frecuencia. Sospecho que planea algo.
Déjala planear. Cuando se revele su movimiento, será instructivo ver si su ambición finalmente consume su utilidad.
Los mortales siempre se autodestruyen. Solo varía el tiempo.
Tercera Anomalía: Muestra 0
Merrin falló una evaluación crítica. Se le ordenó interrogar a prisionero político mediante métodos avanzados. Aplicó solo técnicas básicas, evitando las que causarían daño permanente.
Cuando le pregunté por qué, respondió: "Obtuvo la información necesaria. Daño adicional hubiera sido... innecesario."
Innecesario.
El daño nunca es innecesario. El daño es el mensaje. El sufrimiento público mantiene el orden a través del ejemplo.
Su resistencia ya no es debilidad temporal. Es compromiso filosófico. Cree que la compasión puede coexistir con el deber.
No puede.
Sermignatto debe saber. Recomendaré eliminación.
Orden de Acelerar Producción
Recibí orden de Sermignatto: 200 almas procesadas antes del equinoccio. Imposible sin comprometer calidad.
Se lo expresé claramente. Su respuesta: "La cantidad tiene una calidad propia."
Difiero de semejante opinión, pero DEBO obedecer. El geas no me permite desobediencia directa.
Me pregunto cómo afectará esto a la Muestra 0. El proceder imperioso de Sermignatto me impidió verbalizar mis objeciones. Quizás el incremento en presión sirva para poner al fin al descubierto lo que hace tiempo sospecho: que no merece su puesto privilegiado al lado de la firmante del pacto.
Zanizaria y el Informe
Zanizaria contactó telepáticamente. Está "preocupada" por la Muestra 0. Aparentemente, tiene vínculos previos con "elementos subversivos" en Korvosa.
¿Elementos subversivos? ¿O simplemente contactos humanos normales que Zanizaria interpreta como amenaza?
Zanizaria ve conspiraciones donde solo hay... humanidad residual.
Pero su preocupación autoriza "medidas extremas" bajo el contrato. Interesante.
Quizás sea momento de una prueba final para la general. Una que no pueda fallar sin revelar completamente su inadecuación.
La Prueba Final, Planificada
He diseñado evaluación definitiva para la Muestra 0. Si falla, tendré justificación contractual para su eliminación. Si pasa, quizás me equivocaba sobre ella.
Pero no me equivoco. Llevo largo tiempo observando grietas en su fachada.
La prueba será simple: ejecutar a uno de esos "contactos previos" que tanto preocupan a Zanizaria. Alguien de su vida anterior. Alguien que signifique algo.
Si duda, aunque sea un instante, es prueba suficiente.
El orden no tolera dudas.
Entrada Sin Documentar (Escrita Apresuradamente)
Algo va mal. La alarma ha sonado. Oficiales muertos. Todos ellos.
Los intrusos se dirigen aquí. Sé quiénes son: los mismos que han estado destrozando el orden de la Reina por meses. Los "héroes" de Korvosa.
Soy la última oficial viva.
El contrato se agrieta. Puedo sentir el geas debilitándose. Si mueren todos los oficiales, la cláusula de liberación se activa.
Parte de mí siente... ¿alivio? Un odioso periodo de mortalidad forzada terminando.
Pero parte de mí siente... ¿rabia? No. Algo más profundo. Desilusión.
Pasé meses forjando orden desde el caos. Meses años construyendo estructura donde solo había sufrimiento sin propósito. Y ahora viene el caos a deshacer todo.
¿Sois mejores que Lamm, "héroes"? ¿O simplemente destruís con mejor retórica?
Pronto lo averiguaré.
Si estáis leyendo esto después, el contrato se ha roto. Soy libre. O estoy muerta.
Quiera Asmodeo que mis sellos cosechasen vuestras miserables vidas. Pero si no... quizás sois agentes de un orden que no entendemos aún. Y por tanto os merecéis unas migajas de despedida.
Sabedlo: el pacto con la Reina no era el único. Zanizaria está en el castillo, más cerca de Ileosa que nadie. Y Sermignatto... él no es solo guardián de la Corona Dentada. Él ES parte de su función.
Matarme a mí solo elimina la guardiana.
Para detener lo que viene, debéis matar al guardián.
Y él no será tan... contenido como yo.
La última página tiene manchas que parecen sangre fresca. La entrada final está escrita en Infernal, con caligrafía más descuidada:
En Infernal: "Por primera vez en siglos, enfrento algo que no comprendo completamente: ¿Tengo miedo de morir... o miedo a regresar a Baator una vez mas?"
PURIFICACION A TRAVES DE LA MUERTE
Tras las tensas deliberaciones con el Consejo Rebelde en las criptas del Gris, los Héroes Rompevelos se dispersaron durante unas breves horas por los rincones de una Korvosa silenciada, buscando sanar no solo las heridas del acero, sino las cicatrices que el contacto con lo nefando había dejado en sus almas.
Para Humbra y Gûnther Rhâl, el asalto a la Bóveda de la Calavera y los agentes de los Nueve Infiernos que allí moraban habían dejado un rastro físico y espiritual: marcas infernales que actuaban como faros para los agentes de Baator. Conscientes de que su mera presencia ponía en riesgo la seguridad de la rebelión, ambos se dirigieron a la mole gótica de la Gran Catedral de Pharasma.
Allí, bajo las altas bóvedas donde el tiempo parece detenerse, fueron recibidos por la propia Obispo Keppira d’Bear. La suma sacerdotisa, aún desmejorada por los estragos de la plaga pero imbuida de una autoridad gélida, ofició el rito de purificación. Entre plegarias a la Juez de los Muertos y el aroma a incienso de mirra, las marcas fueron borradas, librando a los guerreros de la mirada de los diablos y reafirmando su vínculo con el flujo natural de las almas que la reina Ileosa tanto se afanaba en profanar.
Por su parte, Rhorcyn Jalento acudió también a la Gran Catedral de Pharasma para visitar a su mentor, Andreas. El psychopomp, aunque todavía macilento tras su martirio a manos de la Madre de las Espinas, lo recibió con sus ademanes fríos y medidos característicos de su linaje celestial. Andreas felicitó a su pupilo, confirmando que había cumplido con sus expectativas como Ujier Mortal, pero el elogio venía acompañado de una advertencia sombría.
Andreas recordó a Rhorcyn que su deber como guardián de las barreras entre mundos era absoluto. Le impuso una orden desgarradora: si en algún momento percibía que Humbra era vencido por la entidad que intentaba domeñarlo —aquel que sueña en el abismo—, Rhorcyn debería actuar con decisión expeditiva. En la balanza del destino, la integridad de Golarion pesaba más que cualquier lealtad personal. Rhorcyn, con el alma cargada por el peso de los muertos, asintió en silencio.
Antes de despedirse, como recompensa por su sacrificio y por haber salvado su vida, Andreas le entregó a su pupilo un presente de la Forja Fantasmal: Siegadestinos había sido reforzada con nuevos encantamientos, permitiendo que la pesada lanza volara ahora con la velocidad y la fuerza de un virote de balista.
UN CAMBIO EN LA ADMINISTRACIÓN
Mientras tanto, Drogodor regresó a las aguas turbias de la turbulenta ciudad que les había visto convertirse en algo mas que meros huérfanos. Su proyecto personal, El Final del Velo, se encontraba ahora anclado en un rincón de la ciudad donde las Doncellas Grises rara vez patrullaban, demasiado ocupadas en asfixiar el corazón comercial de Korvosa.
Sin embargo, el bardo varisio descubrió que su ausencia prolongada había sembrado el caos en su incipiente red criminal. Yayo Malaje y la bailarina Deyanira habían tomado las riendas del negocio, conduciéndose con una arrogancia y una falta de escrúpulos que amenazaba con desmoronar la precaria estabilidad del lugar. Esta situación había chocado frontalmente con Lianna, la antigua carnicera rescatada de la corte de Pilts, quien a pesar de su pragmatismo desapasionado, mantenía una lealtad inquebrantable a la palabra dada a Drogodor.
En un intento por templar los ánimos, el varisio se reunió primero con Lianna. La mujer, herida en su orgullo pero feroz en su compromiso, aceptó sus explicaciones, pero un desliz dialéctico de Drogodor (quien en un momento de distracción le otorgó carta blanca para proceder según su juicio) selló el destino de los usurpadores.
Cuando Drogo intentó más tarde parlamentar con Yayo y Deyanira, solo encontró silencio y muerte: ambos pendían de los mástiles de su propio barco con el cuello segado. Una escueta nota de Lianna, con las palabras "está hecho", fue el único informe que recibió. En el Barrio de los Ladrones, Drogodor aprendió una amarga lección: la lealtad de los más fieles es un arma que, una vez desenvainada, no conoce el retorno.
EL BRINDIS DE UN BASTARDO
Mientras el rastro de la purificación aún flotaba en el aire de la catedral y la sangre se secaba en los mástiles del Final del Velo, otros integrantes del grupo buscaban sus propias respuestas en la penumbra de una ciudad que se negaba a rendirse.
En una casucha de comidas de mala muerte en los límites del Gris, Korag se reunió con Gareth, apodado «el Bastardo». El joven, cínico y directo como siempre, había pasado las últimas semanas infiltrándose en los barrios bajos, esquivando tanto a las Doncellas Grises como al vigilante Blackjack, de quien se quejaba amargamente por entrometerse en sus asuntos.
Entre tragos de licor barato, renovaron una amistad forjada en la violencia de Kaer Maga. Gareth confesó su aburrimiento ante la tosquedad de Korvosa y su deseo de introducir discretamente a los Soles Negros en la ciudad. Korag, viendo una oportunidad estratégica, le habló de la red de contrabando de «Contraescalofrio» que Drogodor movía desde el Final del Velo. La idea de usar la taberna flotante como puerto de entrada para los veteranos mercenarios encendió una chispa de interés en Gareth.
A cambio de esa información, el pillo compartió con su antiguo camarada un rumor inquietante: Dulces Sueños Dahar había desaparecido, y su antigua jauría de cazarrecompensas era ahora comandada por un antiguo miembro de la Casa Arkona. Korag no necesitó más pistas para intuir que se trataba del sacerdote rakshasa que se les había escapado durante la masacre en el Palacio Arkona.
HERIDAS
Navegando entra las sabanas blancas convertidas en livianos tabiques de la enfermería rebelde, Humbra buscó la sombra de quien fuera su aliado más apacible. Solo halló los restos de un hombre devorado por el trauma. Ishani Dhatri, antaño el rostro de la compasión y la ley en el Banco de Abadar, se retorcía ahora en una convalecencia amarga, portando en su carne las cicatrices indelebles de las torturas sufridas bajo el Edificio Largoacre. Ya no había paz en su mirada, solo el rescoldo gélido de quien ha sido entregado al sacrificio por su propia sangre.
Su amargura, tan densa como el incienso fúnebre, se vertía contra los muros de su propia fe. Ishani bullía en una frustración letal al contemplar la aquiescencia de sus superiores y el respaldo público que la Iglesia de Abadar brindaba a la tiranía de la reina Ileosa. Para el clérigo quebrado, el silencio del Archibanquero ante los desmanes del Trono Carmesí no era sino una forma refinada de traición, una quiebra del contrato sagrado con los ciudadanos de Korvosa que ahora le empujaba a tramar un cambio de rumbo forzoso en el proceder de su Iglesia.
Al despedirse, el mediano sintió un escalofrío que no procedía del mármol gélido: temió que, en cuanto Ishani recuperase las fuerzas, Korvosa ganase un tipo de animal mucho más peligroso. La tragedia de su hermana Vavana, convertida en oficial de las Doncellas Grises y artífice de su martirio, había terminado por quebrar al sacerdote. Humbra dejó a su amigo sumido en cavilaciones sombrías, comprendiendo que Ishani ya no buscaba la sanación por la plegaria, sino el poder necesario para purgar su fe y otorgar a su hermana, de ser necesario, un descanso definitivo escrito con sangre.










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